Se aleja cubanización de Venezuela.

SOBRE LA MARCHA
Por ELIDES J. ROJAS L. 30.03.201411:58 AM

Para Fidel Castro y su hermanito, los más cruentos criminales del Caribe, siempre fue fácil engañar a su pueblo. Una buena parte huyó del país apenas olió comunismo cercano. Otra terminó muerta, fusilada o presa. Y otra parte, nada pequeña, se quedó a vivir en el mar de la felicidad haciendo cola por un pedazo de una cosa que allá llaman cárnico, que viene a ser como carne molida ligada con quien sabe qué. Lo cierto es que la población cubana quedó presa y esclavizada y sin posibilidad de alzarse, pues ya se sabe que el G2 cubano aprendió todo lo necesario de la KGB soviética. Allá sí es verdad que candelita que se prende candelita que se paga. Preso o muerto. No hay otra.
El resto del trabajo para mantener a la población como zombies se fundamenta en adoctrinamiento del bueno y excusas para todo. Desde niños agarran a los tripones y les meten el chip de Marx y de Fidel. Nada qué hacer. Son comunistas desde que nacen hasta que se escapan o se mueren. Pero en general se la calan. Tienen su estructura de represión bien montada. No se mueve una hoja sin que lo sepan los del clan. Plomo y pan tieso. Eso es comunismo. La otra parte de la cárcel cubana la integra el esquema de la excusa eterna. Los Castro nunca son culpables de nada. El régimen cubano nunca asume nada. Ningún funcionario será culpable jamás de nada, salvo cuando el propio régimen lo quiera fusilar. Bajo ese esquema ha funcionado el régimen cubano por más de 50 años. Fue el huracán, fue el sabotaje o fue una conspiración desde el exterior. Nunca las políticas castristas hambreadoras y represivas. Por eso el bloqueo de Estados Unidos a la isla les ha servido para generar, primero,  excusa y, segundo, lástima. Por que esa es otra. A los cubanos les gusta dar lástima y les conviene dar lástima. Así buscan y consiguen la ayuda del mundo capitalista. La comida de la isla proviene de países productores. Los cubanos no producen sino llorantinas y aguardiente casero.

Pero además, los Castro necesitan una verdadera guarimba comunicacional en la que no entre nada de información del mundo exterior para que los esclavos no puedan generar la obligada comparación. Una guarimba que les permita manejar internamente lo que la gente debe saber y cómo debe saberlo. Se llama censura absoluta de expresión, prensa y pensamiento. Así, el hambre y las privaciones son parte de la lucha, la lástima es la estrategia y la dominación la forma de gobierno. La dictadura, la férrea dictadura.
Con ese cuadro es fácil llegar a la comparación: Venezuela va rumbo a Cuba y si ha tardado es porque los venezolanos no se han dejado. Y, al parecer, no se dejarán. Al menos hay rebeldía, ciertas posibilidades de comunicación  y el sistema de excusas ya no le funciona al gobiernito. Con la muerte de Chávez se acabó el cuento. A Maduro y el combo nadie les cree nada. Por eso las encuestas hablan tan claro. Y eso es apenas el comienzo. Pero hay represión a la cubana. Represión cruel y sangrienta. Es lo que les queda. El régimen va palo abajo. Eso significa que también se tambalea el esquema cubano.
Llévatelo viento de agua.
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