Violencia facho-chavista

Violencia facho-chavista
Son los esbirros de nuevo cuño encargados de la represión no oficial
Por: José Rafael López Padrino
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La indigencia intelectual y el primitivismo ideológico reinante entre los seguidores del tte coronel, explican el uso de la violencia como método de lucha. El socialfascismo bolivariano constituye el uso político del militarismo, de la cultura del odio, de la eliminación del oponente ideológico, del culto a la personalidad del líder supremo a quien no debe cuestionarse, sino brindarle obediencia y sumisión.

La quema de los pisos 1 y 2 del Rectorado de la UCV a manos de facinerosos financiados por el régimen, ocurre poco tiempo después de que ese centro de estudios fuese cuestionado por simpatizantes del oficialismo.

Estas acciones vandálicas de las jaurías socialfascistas, al más puro estilo de los camisas negras italianos, no pueden considerarse como hechos aislados, sino como parte de una política de terrorismo de Estado que se promueve desde las altas esferas del gobierno nacional. Son estos maleantes con camisa roja los propagandistas del culto al Estado, los practicantes de la lealtad religiosa bolivariana, de la sumisión y obediencia al jefe uniformado, al líder mesiánico. Son los esbirros de nuevo cuño encargados de la represión no oficial en contra de las universidades nacionales y sus miembros por no comulgar con el miserable proyecto del vocinglero de Miraflores.

Es la misma entelequia que amedrenta y reprime a los trabajadores cuando protestan por las medidas de corte neoliberal asumidas por este gobierno. Que reprime a quienes reclaman viviendas dignas, mayor seguridad ciudadana, mejores servicios de transporte colectivo, de agua potable y de electricidad. Que aplauden las medidas adoptadas por el gobierno para controlar los medios de comunicación, así como más recientemente la Internet.

Antes esta barbarie socialfascista muchos nos preguntamos: ¿Cómo es posible que egresados universitarios de la UCV, puedan justificar tales fechorías en contra de la casa de estudios que los formó profesionalmente? ¿Cómo viejos dirigentes comprometidos con una izquierda libertaria en el pasado, hoy son capaces de justificar esta brutalidad sin nombre? ¿Cómo pensar que esta sarta de forajidos y maleantes, puedan ser los paradigmas del cambio social?

El tte coronel y sus huestes han reivindicado la frase “Cuando oigo hablar de cultura, inmediatamente saco mi Browning (pistola)” de la obra de teatro Schlageter, escrita por el nazi Hanns Johst. Frase que engloba la actitud común a todos los regímenes totalitarios de la historia, al sentirse amenazados por la cultura, representada como tal por las universidades e institutos generadores del saber, así como por la comunidad de intelectuales, cuando éstos se tornan críticos frente al poder autoritario.

Desde el Palacio de Misia Jacinta se escucha el grito del Millán-Astray postmoderno y delirante “Muera la intelectualidad traidora”, “Viva la muerte”, acompañada de la nefasta declaración de la indigna Gabriela Ramírez defensora “del pueblo” en contra de la casa que vence las sombras.

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