Chavezcandanga vs el Cardenal

Chavezcandanga vs. el Cardenal
Charito Rojas. Venezuela Analítica.

Viernes, 9 de julio de 2010

Con una ceremonia digna de los capítulos más cursis de Corín Tellado, el Ejecutivo Nacional celebró el Día de la Independencia. Un cofre con tierra dizque del cementerio de Paita, pueblo peruano en el que murió Manuela Sáenz, fue traído a todo costo, con honores militares y gran ceremonia, para enterrarlo a la patica del sarcófago del Libertador. Bandera nacional cubriendo el mini féretro, unas soldadas que desdicen la belleza de las venezolanas y una pompa para ascender a la amante del Libertador al grado de “generala de brigada”. Lagrimitas de emoción del público de galería y flores del galán de la novela, que en este caso era el Presidente de Ecuador, que habló de la pasión que se unía allí frente a ellos, en la inmortalidad.

Sin ningún tipo de basamento histórico, esta barata interpretación de un episodio de la vida del Libertador, fue hecha capítulo histórico oficial de Venezuela, sin siquiera una justificación de alguna seriedad, medianamente admisible por la Academia Nacional de la Historia. Me pregunto y como yo, imagino que el país sensato, ¿a Bolívar le hubiera gustado que Manuelita fuese enterrada junto a él? ¿Por qué si había tan grande amor tenían más de dos años sin verse? ¿Por que ella no estaba junto a su lecho de muerte? Nadie duda de la intensa relación entre Bolívar y la Sáenz, nadie duda de su valor y valía, pero de allí a deificarla en el imaginario popular dándole un lugar en el recinto donde descansan los próceres de la Patria, es cosa de novelas sirvienteras, con el respeto que ellas me merecen.

El acto por supuesto que no careció de la entrega del souvenir oficial de la revolución, que es la réplica de la espada de Bolívar, entregada al discípulo Correa, quien también se puso sus guantes negros para sobar a cuatro manos la auténtica e histórica espada del Perú perteneciente al Libertador y que antes, cuando había respeto en éste país, no abandonaba la bóveda segura del Banco Central de Venezuela. Para ponerle la guinda a la torta, en la sesión ique solemne en el hemiciclo del Capitolio, el jefe de la revolución se permitió sacar del Salón Elíptico el Arca contentiva del manuscrito de la Independencia, para ponerla de testigo de su imperdonable conducta y su vergonzoso irrespeto hacia la Iglesia Católica y hacia el Cardenal Jorge Urosa Savino.

Resulta insólito que el hombre que dijo el 19/12/2009: “Yo me declaro marxista, soy marxista”, monte en cólera contra el Cardenal porque este declare en una entrevista a Roberto Giusti que “el totalitarismo marxista permite el dominio absoluto y eso lo cuestiona la doctrina de la Iglesia”. Pues para el Comandante esas son cosas de “un indigno Obispo que sale a meterle miedo al pueblo hablando del comunismo” y aseveró que el Cardenal Jorge Urosa Savino “es un troglodita”. Cómo él va incrementando los decibeles al compás de su furia, buscó con la mirada al Nuncio Apostólico, Decano del Cuerpo Diplomático allí presente, Monseñor Pietro Parolin, a quien por cierto le había dado una bienvenida en ese mismo recinto durante la instalación de la Asamblea el 15 de enero pasado. Allí le espetó que no estaba dispuesto a callar “por un grupo de obispos que están subordinados a los intereses de la bastarda oligarquía venezolana”. Monseñor Parolin como que estaba advertido de estas escenas pantagruélicas pues sonreía plácidamente, como si no entendiese el castellano, cuando Pantagruel, digo, el Comandante, le recomendaba nada menos que exorcizar la sede de la Nunciatura porque allí habían alojado a un “sádico violador” (en alusión a Nixon Moreno), lo habían graduado “¡y hasta una misa le hicieron!”.

La grosería tocó términos de irrespeto cuando se atrevió a decir que ese no era el Cardenal que él, el Supremo Comandante, quería. Que su candidato era Mario Moronta que “no es un hombre subordinado a mí, ni chavista, es un Monseñor que debería ser súper Cardenal venezolano, porque lo merece”. Bueno… como la lengua es castigo del cuerpo, cuando el Arzobispo de Caracas Jorge Urosa Savino fue nombrado Cardenal por el Papa Benedicto XVI, el gobierno emitió este comunicado: “El Gobierno Bolivariano comparte con el pueblo católico venezolano la buena nueva de la elevación a la dignidad cardenalicia, brindada por su Santidad Benedicto XVI a Monseñor Jorge Urosa Sabino, Arzobispo de Caracas. El Cardenal Urosa Sabino, fiel a los principios cristianos que hacen de la lucha contra las condiciones generadoras de pobreza su opción preferencial y a su compromiso espiritual de luchar contra todo tipo de desigualdades, sabrá honrar a tan alta deferencia pontifical, obrando a favor de todos los venezolanos y venezolanas por igual en el actual momento de profundas transformaciones sociales que experimenta nuestra nación. Saludos Cardenal”.

Un Cardenal es como una figura diplomática, un rango de Príncipe de la Iglesia, a ser respetado en todos los países. José Vicente Rangel, entonces Vicepresidente, convenció al Comandante que Urosa era diferente al cardenal Rosalio Castillo Lara y el Cardenal Velazco, figuras férreas que se opusieron a los avances contra la democracia venezolana del proyecto totalitario que representa el chavismo.

Urosa, un fino diplomático, de voz de locutor y excepcional cultura e inteligencia, con varios títulos de doctor, políglota, de educados modales y enemigo de la confrontación, había dado señales de amplitud y diálogo. Con serenidad había señalado que los sacerdotes no debían actuar en la política y su gestión apostólica y administrativa de 15 años al frente de la Arquidiócesis de Valencia le habían ganado el Obispado de la ciudad capital, donde había tenido avances muy civilizados con altos jerarcas del régimen. Por eso su investidura de Cardenal fue bien recibida. Pero Urosa nunca fue blando: desde el 2004 venía advirtiendo que “la Iglesia es imparcial pero no indiferente al sufrimiento, al problema de la violencia, al problema del desempleo, a la exclusión”.

El quinto Cardenal venezolano fue recibido en Maiquetía a su llegada de Roma, en marzo del 2006, con honores de Jefe de Estado por el Vicepresidente Rangel. Luego se reunió con el Presidente en Miraflores y allí ofreció su mediación para la paz y el diálogo. Se negó a hablar del Cardenal Castillo Lara con la prensa, dijo que lo quería muchísimo y que no iba a polemizar sobre temas que debían zanjarse por el bien del país. Pero la luna de miel pronto terminó cuando el gobierno propuso una reforma constitucional que intervenía severamente las libertades ciudadanas. Urosa actuó sobre todo en lo referido a la Ley de Educación, que eliminaba la instrucción católica en las escuelas. Criticó la celeridad con que se quería aprobar esa Ley.

Pocos días antes del referéndum del 2 de diciembre, en un programa de medianoche en VTV, el Comandante acusó a “la élite de la iglesia católica venezolana, derechista y politiquera”, de mentir “descaradamente” sobre su propuesta de reforma constitucional. Calificó al cardenal Jorge Urosa Savino de “burgués capitalista” y al rector de la Universidad Católica, el padre Luis Ugalde, de “fascista”.Sólo por estas ofensas, merecía perder el referendo, como en efecto ocurrió. Antes y después de esta derrota electoral del oficialismo, el Cardenal Urosa había sufrido incluso ataques contra su integridad física, insultos y ofensas, que nunca contestó. El disgusto oficial fue mayor cuando el Cardenal llamó a votar No, diciendo: “Si es aprobada la propuesta de enmienda para la reelección indefinida, se puede generar una situación de conflicto en el país”. La situación se hizo mas tirante cuando Urosa visitó al Alcalde Antonio Ledezma ya los empleados de la Alcaldía que hacían huelga de hambre frente a la OEA y cuando habló de la existencia de presos políticos en el país. El Cardenal declaró que “la actitud bélica del Presidente no conduce a nada”, refiriéndose al enfrentamiento con Colombia.

Una Carta Pastoral del Cardenal y sus Obispos Auxiliares que clamaba “¡No se puede sacara a Dios de las escuelas!” y argumentaba el rechazo a esa Ley de Educación ideologizante, fue leída en todas las iglesias de Caracas y en muchas del interior el domingo 16 de agosto de 2009. El Presidente calificó de ridículas las declaraciones del Cardenal: “Eso no se lo creen ni los niños”, dijo.

Venezolano y preocupado, dos condiciones preeminentes en Jorge Urosa, ha declarado que la lucha de clases es “un concepto marxista trasnochado”, que “Luis XIV pasó a la Historia” y que “Hugo Chávez no es Venezuela. Su lucha en defensa de los derechos humanos de los venezolanos, como la del episcopado venezolano, es justa y ceñida a la doctrina social de la Iglesia Católica. Su último alerta de “Vamos por el camino de la dictadura y la ruina del país” ha sido respondida desde el escenario del Capitolio el 5 de julio: Chávez prefiere a Mario Moronta, Obispo de San Cristóbal. ¿Por qué? Pues lo considera cercano a él: Moronta era Obispo de Los Teques y lo visitaba en Yare, Moronta ha tenido ambigüedades como una Carta Pastoral en 2007 que llama a estudiar el socialismo del siglo XXI y a adoptar el concepto del hombre nuevo. Sin embargo, Chávez no le ha hecho un favor a Monseñor Moronta, tal vez el más mundano de los Obispos venezolanos. Y él lo sabe, por eso saltó inmediatamente después de las ofensivas palabras del Presidente, a solidarizarse “fraternamente” con el Cardenal. Señaló que llamarle “indigno y troglodita” no es propio de una investidura presidencial y aseveró que en democracia se debe respetar las opiniones disidentes.

Con estas ofensas a la Iglesia y al Cardenal está ofendiendo a todos los católicos de Venezuela. Tal vez sean ciertos los rumores de ritos secretos y ejes del mal. Tal vez sean inventos populares al ver esa enterradera de quien sabe qué en el Panteón junto a Bolívar. Por mi parte, sólo creo en Dios y sé cómo acaban todos estos cuentos desde que el hombre existe: el bien siempre triunfa sobre el mal. Nuestra hora está cada vez más cercana.

Charitorojas2010@hotmail.com

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