Regalo a Bergoglio

Regalo a Bergoglio

Julio César Arreaza B

Entramos en Adviento, un tiempo de esperanza, preparación, de gracia y purificación, en el que toca limpiar la casa interior y renovarnos para celebrar la venida del Niño Jesús, nuestro Salvador, este es el sentido de la Navidad.

Los actuales tiempos venezolanos son muy difíciles y hasta bizarros, pero como amantes de la libertad y el progreso, sabemos valorar y distinguir ejemplos inspiradores que revelan nuestro potencial como nación.

Miguelito Cabrera es uno: ha cosechado tres títulos de bateo consecutivos en el mejor beisbol del mundo y nos ha regalado la triple corona; y ahorita tenemos al samurái Alex Cabrera a punto de lograr la triple corona en nuestra pelota profesional y superar el record de jonrones del inolvidable Baudilio Díaz.

En otros campos pudiéramos señalar el ejemplo del padre Ramón Vinke, párroco de la Parroquia San Andrés Apóstol, que abarca el sector Los Guayabitos hasta más allá de Gavilán y Hoyo de la Puerta. El también capellán de la Universidad Simón Bolívar persistente en su misión de difundir el Evangelio de Jesús, es además un historiador reputado, sus obras y la crítica así lo acreditan.

Recientemente en la Jornada Mundial de la Juventud con el Papa en Brasil, donde acudió junto a un grupo de jóvenes de la Simón, le llevó un regalo muy especial al primer sumo pontífice latinoamericano. Se trata del hermoso libro de su autoría, editado en homenaje a Francisco, de unas 50 páginas, se leen con gusto, intitulado “El voto del General Manuel Belgrano a la Virgen de las Mercedes”.

La bandera argentina está asociada a este prócer de su Independencia, quien condujo el triunfo magnífico de los patriotas en la Batalla de Tucumán, el cual atribuyó a la intercesión de la Virgen de las Mercedes, en su propio día, el 24 de septiembre de 1812. Fue una batalla desigual en número, el ejército español estaba mejor apertrechado, pero allí se reveló el arrojo de la terrible caballería gaucha. Belgrano convino que los triunfos no se debían a él, sino a la protección de Dios, por intercesión de María Santísima, a quien había jurado Generala del ejército en la gloriosa acción de Tucumán.

La nación Argentina quiso recompensarlo económicamente y no aceptó. Dijo: “Ni la virtud ni los talentos tienen precio, ni pueden compensarse con dinero sin degradarlos. Nada hay más despreciable para el verdadero patriota que merece la confianza de sus conciudadanos en el manejo de los asuntos públicos, que el dinero o la riqueza”. Seguro que el Papa Francisco ha sabido apreciar el regalo de Ramón.

@JulioCArreaza

Diario 2001

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