Lula y Mujica. Dos astillas del mismo palo.

Por Hana Fischer**.

PanAm Post


Lula y Mujica: dos astillas del mismo palo (E)

Por mucho tiempo el expresidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, pareció intocable. Mientras iban cayendo sus colaboradores más cercanos debido al “mensalão”, él se mantenía incólume. Hasta declaraba descaradamente que “no sabía nada de la corrupción de su entorno”, a pesar de ser el mayor beneficiado.

En esa época los brasileños lo apodaron “teflón” porque ninguna denuncia por fundada que fuera, se le adhería. Entre 2010 y 2012, por dos veces el Supremo Tribunal Federal por unanimidad, desestimó incluirlo en esa investigación que implicaba un colosal esquema de corrupción.

La situación dio un vuelco cuando los ciudadanos presionaron para que la Justicia actuara. Están frescas en la memoria las manifestaciones multitudinarias donde aparecían muñecos representando a Lula con traje de presidario.

Lula reaccionó proclamando que “regresaría a la primera línea de la política nacional” y que sería candidato a la presidencia en las siguientes elecciones nacionales. Fue transparente: “Solo se puede matar al pájaro si se queda quieto. Si sigue volando es más difícil. Por eso, yo volví a volar de nuevo”…

Entonces sus conciudadanos, un poco en burla y otro poco en serio, hicieron circular la siguiente chanza: “¿En qué se diferencia un ladrón de gallinas de un político o gobernante corrupto?”

Respuesta: “En que al ladrón de gallinas lo meten preso y no importa que declare que fue para alimentar a sus hijos que tienen hambre, mientras que el político hace un acto partidario, convoca a sus militantes y se declara perseguido político”.

Los impulsores del doble pensamiento

Danilo Arbilla acota, que esa solución solo vale “cuando se trata de gobernantes o políticos ‘progresistas’, y si el ladrón de gallinas también lo es, entonces ya es problema social, generado por el ‘neoliberalismo”. Es la vía de escape de los corruptos de izquierda y sus cómplices, que distorsionan la verdad al retratar a una investigación judicial de casos de corrupción como una maniobra política y del imperialismo yanqui.

Los agentes del Gran Hermano recurren al doble pensamiento: “No es que jueces y fiscales estén buscando a los que se quedaron con dineros del Estado para meterlos presos, sino que lo que buscan es llevar a la cárcel a un líder político y eventual candidato presidencial”.

No es que por fin la Justicia está funcionando como debe, sino que se está ante una “persecución política” que “desnuda una estrategia global de ataques al campo popular y progresista que pretende construir mejores realidades para todos”. Los impulsores del doble pensamiento convocan a impedir “que esa forma de violencia institucional vuelva a poner en riesgo el futuro de la paz y la democracia”.

Citan las cifras que se acomodan a su discurso y ocultan convenientemente las que lo desmiente. Por ejemplo, antes de que Lula fuera impedido de participar en las recientes elecciones, gritaban que según las encuestas era el favorito. Pero callaban que ellas indicaban que el 87% de los brasileños querían que el futuro presidente “sea un hombre honesto”, que el 80% consideraba que Lula “sabía todo” y que  más de la mitad pensaba que no debería ser candidato.

Uno no sabe si esa táctica de desprestigiar a la justicia y desvirtuar las cosas obedece tan solo a un “compañerismo” entre exgobernantes afines, o si pretenden curarse en salud. Se nota mucho nerviosismo a medida que los aliados políticos van perdiendo el poder y con él, mantener en la oscuridad asuntos turbios que podrían salpicar más que Odebrecht. Por ejemplo en Venezuela…

La advertencia para Pepe Mujica

Lo que está sucediendo con Lula, Cristina Kirchner y Rafael Correa, debería ser una advertencia del nuevo estado de la opinión pública regional y de la reacción positiva que están teniendo fiscales y jueces.

Pero parecería que al expresidente uruguayo Pepe Mujica, la soberbia lo está encegueciendo. Parecería que al igual que Lula en el pasado, se considera “intocable”. Cuando lo aconsejable sería ser prudente, está amparando a sus amigos procesados por corrupción.

Además, la ética de Mujica, su concepción sobre lo moralmente correcto, es muy cuestionable. En su discurso, uno vislumbra al guerrillero que denominaba “expropiaciones” a los asaltos que cometían los tupamaros.

A nivel nacional, acaba de guarnecer bajo su ala al exvicepresidente Raúl Sendic, su “pollo”. Este tuvo que renunciar tras un fallo contundente del Tribunal de Conducta Política de su propio partido, el gobernante Frente Amplio (FA). El dictamen señaló que el “cuadro general que presentan los actos reseñados del cro (compañero) Sendic no deja dudas de un modo de proceder inaceptable en la utilización de dineros públicos”. Además, fue procesado por la Justicia por peculado (robo) y abuso de funciones. Otras investigaciones judiciales están abiertas.

No obstante, Sendic está haciendo campaña aspirando a ser senador en las próximas elecciones nacionales. En su partido están divididas las posturas con respecto a este asunto; algunos consideran que no es adecuada esa situación.

Así que Mujica participó en un acto del grupo de Sendic, siendo el principal orador. Fue un potente mensaje de apoyo hacia la interna del partido y hacia cualquiera que pretenda cuestionar a su “pollo”.

Allí también habló sobre la situación argentina. Desvergonzadamente expresó, que “Yo no sé cuánto tienen de verdad las acusaciones que hay de corrupción, no sé, no lo puedo decir. Lo que tengo perfectamente claro es que todo eso, si fuera cierto, es una mísera propina con respecto a la pérdida de valor que ha tenido el trabajo en el pueblo argentino con esta crisis monetaria”.

Defiende a Lula expresando que es un “perseguido político”. Pero en el libro “Una oveja negra al poder”, narra que Lula le confesó que tuvo que lidiar con “muchas cosas inmorales y chantajes” durante sus años como presidente de Brasil, dado que “esa era la única forma de gobernar”. Mujica añadió, que “el mensalão es más viejo que el agujero del mate […] A veces, ese es el precio infame de las grandes obras”.

Dan para pensar sus dichos. Sobre todo por aquello de “dime con quién andas y te diré quién eres”…

Dos astillas del mismo palo

Lula y Mujica mientras gobernaron aplicaron el mismo mecanismo: a los pobres le aliviaron su situación repartiendo plata dulce, pero no crearon las condiciones para que pudieran salir de la pobreza.

La consecuencia de esa política “social” y del mal manejo de los recursos públicos – corrupción incluida- fue la crisis económica que heredaron sus sucesores y pagaron los contribuyentes. 

Merval Pereira señala que a la Justicia brasilera le llevó casi 10 años contar con las condiciones políticas necesarias para poder enjuiciar a Lula. Ahora se sabe que el mensalão y Petrobras son parte del mismo esquema de corrupción, que tenía por objeto principal la perpetuación en el poder del PT. Incluso, hay sospechas de que podrían haber cometido delitos antes de su llegada al poder.

En Uruguay, la Justicia aún no se anima a investigar a fondo las denuncias sobre posibles negocios turbios que, bajo el paraguas de Hugo Chávez y Mujica, realizaron integrantes del MPP, que luego contribuyeron a financiar su pasada campaña electoral. Asimismo, hay denuncias de extupamaros sosteniendo que antes de acceder a una banca parlamentaria, su sector se habría financiado mediante asaltos .

Quizás, el motor de su conducta sea la intención de cimentar el proyecto del Foro de San Pablo en nuestro continente.

Mujica cuenta que durante una “noche de copas”, Lula le recomendó que al dejar la presidencia asumiera el papel de líder en Latinoamérica. “No quiere agarrar él la manija regional por ser brasilero. A Brasil siempre lo van a acusar de imperialista. Por eso me lo pidió a mí. Nadie va a desconfiar de un uruguayo, no todavía por lo menos”…

Mujica cree, al igual que Lula en su momento, que su carisma es un eficaz escudo que lo protege. Sin embargo, no sería sorprendente que en cualquier momento, el tsunami lo alcance también a él…


**Hana Fischer es uruguaya. Es escritora, investigadora y columnista de temas internacionales en distintos medios de prensa. Especializada en filosofía, política y economía, es autora de varios libros y ha recibido menciones honoríficas. Síguela en @hana_fischer.

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