Cuando hacerse el loco es un delito

Leonardo Padrón – 4/3/2018 Venezuela ha sido una triste víctima de la incontinencia verbal de sus líderes. Los más notorios y letales han sido sus dos últimos presidentes, Chávez y Maduro. ¿Casualidad? Como bien lo ha descrito Enrique Krauze en su conocido decálogo del populismo, uno de sus predicamentos claves es apoderarse de la palabra: “hablar con su público de manera constante, atizar sus pasiones, ‘alumbrar el camino’ , todo ello sin limitaciones”. Maduro, que ha superado con creces los defectos de su padre político, ha demostrado hasta el hartazgo que su principal, ¿o único?, trabajo es hablar. Los micrófonos Seguir leyendo