Certidumbre e incertidumbre

Certidumbre e incertidumbre

Julio César Arreaza B

El candidato nacional Henrrique Capriles no cree en los atajos, a la prueba nos remite con su bien jalonada carrera política, que ha venido construyendo paso a paso, convenciéndonos por sus resultados en el campo parlamentario, como alcalde y gobernador. El país y el candidato que mejor lo representa, miran con confianza, afincados en un trabajo comunitario y casa por casa, el camino que conduce democráticamente a resolver esta difícil crisis histórica, que son las elecciones fijadas para el 7-O. Es por ello que los electores deben valorar las características elocuentes de certidumbre que representa Capriles y que hace la gran diferencia para un mejor presente y futuro.

En el bando oficialista lo que salta a la vista es incertidumbre por todos lados, un hombre que tiene en ascuas a sus fieles y buenos correligionarios con una enfermedad mortal así declarada e informada por él mismo, que los pone a dudar si será finalmente su mejor candidato para el venidero 7-O. Este brote y rebrote de incertidumbre provoca que los generales y dirigentes del chavismo que se saben acusados y procesados en el futuro por crímenes de lesa humanidad, narcotráfico y corrupción, se vean tentados a apostar toda su indignidad a un supuesto enfermo que les garantizaría seguir disfrutando de sus bienes y riquezas mal habidos.

Este es le dilema de esta hora, ser o no ser, certidumbre o incertidumbre, paz o violencia, vida o muerte, sosiego creador o angustia permanente, empleo decente o desempleo y limosnas. El dilema es futuro o pasado, vuelta a la patria o seguir expatriado, inversión o cierre de empresas, civilismo o militarismo. En resumen, civilización o barbarie.

Me hubiera gustado desde todo punto de vista la tarjeta única para la opción democrática de Capriles, pero respeto la decisión de la MUD. Lo más importante es que contamos con un auténtico candidato unitario, como nunca antes lo había tenido el país, con un contingente de líderes nacionales y regionales detrás de él, empujando el carro hacia una gran victoria democrática.

Manifiesto mi desacuerdo con los 50 millones de dólares al año con que la roja PDVSA financia a la empresa Inglesa Williams, para que Maldonado pueda correr en Fórmula Uno. Apoyar esa millonaria erogación equivale a legitimar a la actual PDVSA en el mal uso que ha hecho de los ingresos petroleros, sin observar las normas mínimas de transparencia. Es un total despropósito de un régimen que ha cuadruplicado la deuda. Esa millonada se invertiría mejor en programas bien diseñados y auditados de deporte popular, que de paso serían la mejor política preventiva para mantener a la juventud fuera del foso de las actividades delictivas.

JulioCArreaza@

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